martes, 29 de noviembre de 2016


¿CÓMO TRABAJA EL ALUMNADO DE NEE EN EL AULA ORDINARIA, EN UNA SESIÓN DE CLASE?. INCLUSION..

Muchas veces, damos por supuesto que el alumnado conoce las pautas para trabajar en clase. Creemos que es un detalle pequeño, que no tiene importancia y no le dedicamos ni un solo minuto, para comentar cómo tenemos que trabajar en clase.

Al realizar una buena gestión de aula, marcamos las distintas normas, protocolos y secuencia de cómo se va a desarrollar la sesión de clase.

El alumnado con nee, a veces, necesita que la secuencia de trabajo en clase, esté marcada con pasos pequeños que puedan recordar y que le ayuden a organizarse.

¿Cómo nos organizamos en el instituto?

Conocer y sistematizar esta secuencia de trabajo es importante no sólo para el alumnado con nee, sino también, para sus compañeros/as del Equipo, para su Compañero/a Tutor/a y para el profesorado que trabaja con el grupo clase en las distintas materias.

De esta forma, se sigue la misma rutina de trabajo y a través de ella, el alumnado va adquiriendo autonomía, responsabilidad, etc y le ayuda a sistematizar su trabajo en todas las materias, con los distintos profesores. También es importante para las familias, porque conocen la rutina diaria de clase y pueden colaborar en su interiorización y generalización.

Este resumen que está plastificado, y que el alumnado de nee lleva en su mochila, permanece encima de su mesa, a lo largo de toda la sesión de clase. En todo momento, los compañeros del equipo y el profesorado, pueden consultar los distintos pasos a seguir. Pasado los primeros meses, una vez que la dinámica  de trabajo esté perfectamente interiorizada, permanecerá en la mochila.




Esta propuesta, por tanto, sólo tiene carácter organizativo y facilitador. El alumnado de nee está perfectamente incluido en el grupo clase y en su equipo base y siempre trabaja las mismas propuestas del grupo clase.

lunes, 28 de noviembre de 2016

CONSEJOS PARA LA PRIMERA EXPERIENCIA DE DOCENCIA COMPARTIDA...

Una de las preguntas más importantes que deben dirigir nuestro sistema de educación debe ser "¿Cómo?" Las formas, métodos y modelos son la guía para propiciar los cambios, para alcanzar los "¿Qués?" y los "¿Para qué?".
Por ello es que siempre que propongo algo intento ofrecer un Cómo para que se pueda poner en práctica en el aula.


Hace una semana aproximadamente, publiqué en este blog una entrada llamada "Maestros de Pedagogía Inclusiva: ¡Salid del "aulario!" y hoy me gustaría dar algunos consejos a aquellos que en su personal intimidad docente quieren hacerlo.



Estudia tus opciones
Una vez que tomes la decisión de salir del "aulario" lo primero que debes hacer es valorar tus propias opciones y tus propias limitaciones. La posibilidad de ofrecer apoyo educativo dentro del aula ordinaria exige una gran cantidad de estrategias didácticas y un despliegue de recursos docentes que tienes que tener presente. Por ello, salir del "aulario" debe ser una decisión pautada, planificada, y ensayada. No es un cambio que se produzca de la noche a la mañana, ni por tu parte, ni por parte de los compañeros del centro que vienen sufriendo durante décadas del virus de la falsa "libertad de cátedra".

Te enumero los principales aspectos que debes tener presente cuando tomes la decisión:

1.- Asegúrate de que el Equipo Directivo conoce y respeta este modelo de participación del alumnado con NEAE en las aulas. No vamos a esperar a que lo promuevan o que lo inicien, pero sí está en nuestra mano proponerles nuestra idea de cambio. Necesitamos un mínimo apoyo desde la dirección para que nuestro cambio inclusivo progrese. Cuando existen políticas del centro que manifiesten un acercamiento a la inclusión, los compañeros las aceptan de mejor grado. Y si además se recoge en Claustro y Consejo Escolar mucho más abierto el camino.


2.- Considera al Orientador/a de referencia como un apoyo que te asesore en tu propuesta. Pídele consejo, asesoramiento, modelos de aprendizaje, buenas prácticas de referencia... Pero sobre todo pide que medie en todo el proceso que vas a emprender. Él es el responsable máximo de atención a la diversidad en tu centro y tiene la obligación de abrirte el camino ante tus compañeros. Desde aquí debemos solicitar a este orientador u orientadora que nos apoye de cara a la participación del Equipo Docente en la presencia, participación y progreso de nuestros alumnos en las dinámicas de las aulas ordinarias.


3.- Elige a un alumno con el que creas que el proceso de participación en el aula no será demasiado difícil. Comienza la experiencia con alumnos que tengan dificultades específicas en el aprendizaje, con Adaptaciones no Significativas que te permitan un primer acercamiento a la docencia compartida. Vive y disfruta esta experiencia, valora los pros y los contras que encuentres. Propón cambios durante el proceso. Aprende desde una experiencia con pocas complicaciones. Ya las iremos complicando conforme suba el índice de inclusión en el centro.


4- Aunque el alumno debe ser el centro de la acción educativa, además de realizar una adecuada elección del alumno, es muy importante elegir correctamente al profesor con el realizarás tu primera experiencia de docencia compartida. Como todo en la vida, tu primera experiencia puede marcar el destino del proyecto. Elige una persona con la que tengas empatía, que consideres que tenga predisposición a colaborar y sensibilidad y comprensión hacia la participación de todos. Esto te ayudará a debatir, comprender y ajustar toda tu experiencia para extrapolarla a otras situaciones con docentes menos "sensibles".


5.- Debes llegar a un consenso importante con el docente titular en cuanto al papel que jugaréis ambos dentro del aula, los métodos que llevaréis a cabo en el aula para que el ACNEAE participe, las formas de presentar las actividades a los diferentes alumnos, las ayudas que tendrá el titular cuando el maestro de Pedagogía Inclusiva no esté en el aula... Para ello te recuerdo una entrada de este post donde aclaraba las diferentes formas de afrontar la Docencia Compartida, en una escalera de mayor a menor grado de inclusión de los alumnos. La coordinación debe ser el sello de vuestra relación.


6.- Comienza con una incorporación prudente al aula ordinaria, un tiempo que os permita a ti, al docente titular, al grupo clase y a tu alumno elegido asimilar los cambios. Establece al principio una entrada al aula que no sobrepase la sesión semanal, preparando adecuadamente esta sesión y alternándola con los apoyos previos y posteriores que le ofrecerás a tu alumno en el Aula de Apoyo a la Inclusión. No olvides que esos apoyos deben girar en torno a la participación de tu alumno en la UDI del grupo clase. Cuando los resultados arrojen avances para todos, ve ampliando el horario de atención en el aula.


7.- Decide en qué área o áreas se dará este proceso inclusivo. Elige siempre un área en la que te sientas cómodo prestando tu apoyo, tanto a tu alumno como al resto del grupo clase. Sobre todo en los casos en los que vuestro trabajo se desarrolle en Secundaria, ya que existen áreas muy técnicas y específicas que escapan a nuestro conocimiento. Si el área es conocida por ti te aportará seguridad a la hora de plantear estrategias para la eliminación de barreras, modificación de la propuesta curricular y asunción de roles de guía de la sesión cuando hiciera falta.


8- Elige la UDI en la que realizarás tu primer apoyo dentro del grupo. Estudia con antelación la UDI, debate con su profesor su proceso de implementación en el aula. Conoce bien la tarea, el producto final, las fases por las que pasará, las secuencia de actividades y sus correspondientes ejercicios. Planifica los apoyos que necesitará el alumno para trabajarla con el mayor índice de participación y progreso. Estos apoyos, en principio, serán simultáneos: en aula ordinaria y en aula de Pedagogía Inclusiva como hemos comentado. Recuerda que estamos en un proceso gradual de cambio. Aunque nuestra propuesta sea de escaso apoyo en el aula ordinaria, estamos dando pasos hacia adelante.


9.- Es importante que en esta primera experiencia inclusiva recojas evidencias de los progresos de tu alumno con NEAE, pero también de la evolución del grupo y del grado de satisfacción de los docentes implicados. Esto te ayudará a abrir puertas en el futuro y marcar líneas directrices en el centro que propicien el cambio de mentalidades hacia culturas más inclusivas. Sírvete de diarios de campo, registros de observación, rúbricas que valoren los diferentes niveles de desempeño de todos los alumnos; y sobre todos rúbricas que valoren el grado de participación de los ACNEAE en las tareas.
El mejor indicador para valorar el éxito de tu experiencia inclusiva es "la felicidad del alumno".
Siempre ten ese criterio por delante de los demás.


Si este criterio se ha cumplido por encima de los demás, pero además se han alcanzado las Tres Pes (Presencia, Participación y Progreso) de tus alumnos, elabora, con ayuda del Equipo de Orientación de tu centro una propuesta de revisión del Plan de Atención a la Diversidad en la que se proponga la inclusión educativa como una medida educativa que debe recogerse en todas las políticas inclusivas del centro.


domingo, 8 de mayo de 2016



ESTRUCTURAS COOPERATIVAS BÁSICAS...

Las denominamos estructuras cooperativas básicas  porqué se trata de estructuras que se pueden utilizar  para distintas finalidades en los diferentes momentos de una Unidad Didáctica (UD): pueden servir, antes de iniciar una UD, por ejemplo, para conocer las ideas previas de los alumnos sobre los contenidos que vamos a trabajar en la UD que pronto empezaremos; al inicio de la UD, pueden ser útiles para saber, por ejemplo, hasta qué punto los alumnos y las alumnas han entendido una explicación del profesor o la profesora o el vídeo que les hemos proyectado; durante la UD, en cambio, pueden ser útiles para hacer las actividades programadas para que los y las estudiantes “practiquen” las competencias relacionadas con los contenidos trabajados en la UD; y al final de la UD, pueden servirnos para hacer, por ejemplo, una recapitulación o síntesis de los contenidos trabajados en la UD. Por esto, en cada una de las estructuras básicas descritas se indica en una tabla, a modo de ejemplo, para qué podría servir en los distintos momentos de una Unidad Didáctica.
Muchas de las siguientes estrategias están extraídas del libro 9 Ideas Clave: El aprendizaje Cooperativo de Pere Pujolás Maset, editorial Grao. Pretenden ser el punto de partida para adaptar actividades fácilmente a esta metodología.
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Guia Técnicas COOPERATIVAS
1-2-4
Dentro de un equipo de base (cuando el equipo es de 4), primero cada uno piensa cuál es la respuesta correcta a una pregunta que ha planteado el maestro o la maestra. En segundo lugar, se ponen de dos en dos, intercambian sus respuestas y las comentan. Finalmente, en tercer lugar, todo el equipo debe decidir cuál es la respuesta más adecuada a la pregunta que se les ha planteado.

Parada de tres minutos
Cuando el profesor realiza una explicación a todo el grupo clase, de vez en cuando se hace una pequeña parada de tres minutos para que cada equipo de base piense y reflexione sobre lo que les ha explicado hasta entonces, y piensen tres preguntas, que deberán plantear después, sobre el tema en cuestión. Una vez transcurridos estos tres minutos, cada equipo plantea una pregunta de las tres que ha pensado, una por equipo en cada vuelta. Si una pregunta u otra muy parecida ya ha sido planteada por otro equipo, se la saltan. Cuando se hayan planteado todas las preguntas, el profesor o la profesora prosigue la explicación hasta que haga una nueva parada de tres minutos
Lápices al centro
El profesor o la profesora da a cada equipo una hoja con tantas preguntas o ejercicios sobre el tema que trabajan en la clase como miembros tiene el equipo base (3 ó 4). Cada estudiante debe hacerse cargo de una pregunta o ejercicio (debe leerlo en voz alta, asegurarse de que todos sus compañeros aportan información y expresan su opinión y comprobar que todos saben y entienden la respuesta consensuada). Se determina el orden de los ejercicios. Cuando un estudiante lee en voz alta su pregunta o ejercicio entre todos hablan de cómo se hace y deciden cuál es su respuesta correcta, los lápices de todos se colocan en el centro de la mesa para indicar que en aquellos momentos sóle se puede hablar y escuchar y no escribir. Cuando todos tienen claro lo que hay que hacer o responder en aquel ejercicio, cada uno coge su lápiz y escribe en su cuaderno la cuestión.

El Número
El profesor o profesora pone una tarea (responder a unas preguntas o resolver unos problemas) a toda la clase. Los alumnos, en su equipo de base, deben hacer la tarea, asegurándose de que todos la hacen correctamente. Normalmente cada estudiante de clase tiene su número de lista alfabética. El profesor, finalizado el tiempo que estime oportuno, saca al azar un número y el estudiante tiene que resolverlo en la pizarra. Si lo hacer correctamente, su equipo base tendrá una bonificación previamente establecida.

Número iguales juntos
El maestro asigna una tarea a los equipos y los miembros de cada equipo deciden como hay que resolverla (en cada equipo es fundamental que todos sepan resolverla). Transcurrido el tiempo previsto, el maestro escoge al azar un número del 1 al 3 o 4 entre los miembros del equipo. Quienes tengan ese número tendrán que salir a resolver el ejercicio en cuestión y su equipo será premiado en el caso de saber hacerlo.

Uno para todos
El profesor recoge al azar una libreta o cuaderno de ejercicios de un miembro del equipo, lo corrige, y la calificación obtenida es la misma para todos los miembros del equipo. SE FIJA SOLO EN EL CONTENIDO DE LAS RESPUESTAS, no en la presentación.

Folio Giratorio
El maestro asigna una tarea a los equipos de base (una lista de palabras, la redacción de un cuento, las cosas que saben de un determinado tema para conocer sus ideas previas, una frase que resuma una idea fundamental del texto que han leído o del tema que han estado estudiando, etc…) y un miembro del equipo empieza a escribir su parte o su aportación en un folio giratorio. Mientras los demás se fijan como lo hace, le ayudan si hace falta, le corrigen, le animan… A continuación lo pasa al compañero de al lado siguiendo la dirección de las agujas del reloj para que escriba su parte de la tarea en el folio, y así sucesivamente hasta que todos los miembros del equipo han participado en la resolución de la tarea. Cada alumno puede escribir su parte con un rotulador de un determinado color (el mismo que haya utilizado para escribir su nombre en la parte superior del folio) y así a simple vista puede verse la aportación de cada uno.

Lectura compartida
En el momento de leer un texto, por ejemplo, la introducción de una unidad didáctica, de un tema… puede hacerse de forma compartida. Un miembro lee el primer párrafo. Los demás deben estar muy atentos, puesto que el que viene a continuación (siguiendo por ejemplo el sentido de las agujas del reloj) deberá explicar o hacer un resumen de lo que ha leído su compañero. Posteriormente el grupo evalúa si lo ha entendido. Así sucesivamente hasta leer todo el texto marcado. Si en el texto aparece una expresión o una palabra que nadie del equipo sabe lo qué significa, ni tan sólo después de haber consultado el diccionario, el portavoz del equipo lo comunica al profesor y éste pregunta a los demás equipos. Si ningún equipo sabe responderlo, lo explica el propio profesor.

El juego de las palabras
El profesor o profesora escribe en la pizarra unas cuantas palabras clave sobre el tema que están trabajando o ya han terminado de trabajar. En cada uno de los equipos de base los estudiantes deben formular una frase con estas palabras o expresar la idea que hay detrás de ellas. Las frases son corregidas por el maestro. Las palabras clave pueden ser las mismas para todos los equipos o cada equipo de base puede tener una lista distinta. Las frases o las ideas contraídas con las palabras clave de cada equipo, que se ponen en común, representan una síntesis de todo el tema trabajado.

La sustancia
Se trata de una estructura apropiada para determina las ideas principales –lo que es sustancial- de un texto o de un tema. El profesor o la profesora invita a cada estudiante de un equipo de base a escribir una frase sobre una idea principal de un texto o del tema trabajado en clase. Una vez la ha escrito, la enseña a sus compañeros de equipo y entre todos discuten si está bien o no, la corrigen, la matizan, etc. Si no es correcta o consideran que no se corresponde con ninguna de las ideas principales, la descartan. Lo mismo hacen con el resto de ideas y frases resumen. Se hacen tantas rondas como sean necesarias. Al final ordenan las frases que han confeccionado entre todos de una forma lógica y, a partir de ahí, cada uno las copia en su cuaderno. De esta manera tienen un resumen de las principales ideas del texto que debe ser enriquecido con ideas complementarias por cada estudiante.
Las siguientes están extraídas fundamentalmente de los trabajos de Spencer Kagan y de Laura Candler y son fundamentalmente adaptaciones cooperativas a estrategias que hemos realizado desde siempre y de aplicación específica a determinadas materias desde una óptica muy competencial. También incorporan división de los grupos base en parejas.

Construir un Problema
Esta estrategia desarrolla la capacidad de elaborar el enunciado de un problema y exponer la solución en función de ese enunciado. Se aplica fundamentalmente para la resolución de problemas matemáticos. El profesor da unas operaciones al alumnado y cada uno con un papel expone su enunciado. Cuando se tiene se comparte con el grupo para sacar la mejor opción. Entre el grupo se decide cual es el mejor enunciado y se expone el porqué con la estructura de los números.

La Línea del tiempo
Es una estrategia fundamentalmente para las Humanidades. El objetivo es conocer y situar la cronología histórica: se reparten cuatro momentos históricos entre cada uno de los miembro de un equipo. Deben ordenarlo cronológicamente y explicar el proceso que se ha realizado a lo largo de la historia, explicar los contenidos más importantes de eses momentos y el porqué están concatenados de esa forma.

Compartir las tareas de casa
El objetivo es revisar las tareas de casa. Por parejas se sientan juntos para revisar y corregir la tarea. Si una pareja tiene dudas, se une con otra. El profesor deberá atentos a que TODOS los alumnos tengas las tareas realizadas, de lo contrario la actividad no podrá realizarse.

Mapa conceptual cooperativo
Al acabar un tema el equipo podemos pedir al equipo que haga una esquema o mapa conceptual con los aspectos más relevantes y que después lo tengan que defender a base de exposición oral. Podemos pedir que cada alumno lo haga de una parte del tema y después dejar tiempo para que lo unan con cohesión. Podemos bonificar a los grupos cuyo resultado final sea evaluado positivamente por el profesor

Los pares discuten
Dividimos la clase por parejas. El profesor plantea una pregunta y los miembros buscan en un tiempo previamente fijado posibles soluciones. Puede aplicarse fácilmente a las matemáticas para cotejar dos formas distintas de abordar un problema. La mesa redonda Cada miembro del equipo habla por turnos mimbras el secretario toma nota de las distintas aportaciones. Hay un encargado que da los turnos de palabra y vigila que se respeten.

domingo, 27 de marzo de 2016

7 TRUCOS PEN IMÁGENES PARA HACER UNA BUENA REDACCIÓN...



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1. Ideas claras

¿Qué quiero decir?, ¿cómo quiero decirlo?, ¿para qué asignatura es?… Estas y otras preguntas son las que nos debemos hacer antes de ponernos a escribir. Lo principal es que tengamos muy claro de qué vamos a hablar antes de empezar, para que la redacción no se nos complique y acabe siendo liosa. Hacer un esquema con las ideas principales y secundarias del texto y lo que va en cada tema o lo que no se nos puede olvidar contar, nos va a ayudar a organizarnos.

2. Frases cortas

Si el texto que vamos a escribir no es solo para nosotros, entonces lo suyo es que pensemos en el pobre lector. Hay que intentar que nos entienda. Bueno, más que intentar, hay que conseguirlo. Si no somos un Cervantes en potencia, mejor que nos centremos en escribir frases cortas y nos olvidemos de interminables subordinadas. Trasmitir de forma sencilla y concisa la idea siempre dará buen resultado.

3. Adjetivos go away

Un adjetivo bien usado ayuda a describir lo que queremos decir. Da color al texto. Pero no nos dejemos engañar por su apariencia inocente de complemento del sustantivo, no. El adjetivo es un ente malvado que crea adicción y convierte cualquier texto sencillo en una rimbombante compilación de palabras llenas de florituras, que trasmiten imágenes repelentemente cursis. Y peor aún es la capacidad de este recurso para convencernos de que escribimos bien cuando realmente es mentira: es como embadurnarse en colonia para no ducharse, cuela al principio, pero tras una semana así, es probable que nuestros amigos dejen de llamarnos para quedar.

Por muchos adjetivos que añadamos al texto, no van a tapar los errores en la redacción. Hay que ser muy emo para soportar un texto plagado de lánguidas y hermosas rojas rosas sobre una suave y vieja colcha de oscuro terciopelo negro como una fría noche sin pálidas estrellas.

4. Sin perdón de Dios

A estas alturas, con el corrector del Word, los correos electrónicos de la Fundéu y la Real Academia en una aplicación del móvil, cometer faltas de ortografía es pecado mortal. Y no porque no podamos fallar, que podemos, sino porque tenemos que revisar lo que escribimos. Hay que dudar de nuestra fiabilidad y comprobar si hemos metido la pata, enterarse de las novedades en el lenguaje (palabras que se admiten, cuáles se usan mal, etc.), y poner bien los acentos (por ejemplo en este blog, donde nos explican de forma muy sencilla lo que lleva tilde y lo que no para que nos enteremos de una vez). No podemos presentar un buen trabajo académico que tenga faltas, sea el profesor como sea y de lo que sea.

5. No se escribe como se habla

La construcción del lenguaje hablado y del escrito son diferentes. La redacción de un artículo periodístico o de un trabajo para la universidad no puede ni debe ser un texto literario, pero tampoco una conversación con los colegas. Tanto si nos decidimos por un estilo distendido, uno más neutral o uno de carácter académico, debemos cuidar que las frases no sigan el patrón de una conversación, sino el de una redacción. Cada frase debe tener sujeto, predicado y los complementos necesarios, y cada idea debe estar enunciada y concluida, sin que se quede nada en el aire. Una buena comprobación de que no funciona lo de escribir como hablamos, es el grabador de mensajes por voz del Whatsapp: si grabamos una conversación sin esforzarnos en cuidar el lenguaje, al leer el mensaje veremos que el resultado es rarísimo.

6. Los puntos y las comas no son un elemento decorativo

El lector necesita respirar y comprender. Nosotros necesitamos concluir las ideas, enumerarlas, explicarlas. Puntuar correctamente es indispensable para redactar bien y además nos ayuda a organizar nuestros pensamientos para que el texto no sea caótico.

7. La manera más sencilla de quedar fatal

No por poner un montón de palabras “cultas” va a parecer que sabemos más. Si normalmente no están integradas en nuestro vocabulario, puede que no las usemos bien o que el texto quede muy forzado. Antes de hacer el ridículo usando un palabro superrebuscado donde no debería estar, mejor que expliquemos lo que queremos decir de una manera simple y honesta. Lo importante es comunicar y que el lector nos entienda, no alimentar nuestro ego a base de esdrújulas. Eso sí, es imprescindible tener cuidado con repetir todo el tiempo las mismas palabras. Un diccionario de sinónimos nos va a venir de perlas para enriquecer nuestra redacción